…Y ya que estamos aquí, aprovecha para leer esto.
Este poema será parte del segundo poemario electrónico, que está en progreso.
Mientras, lo que crea que esté terminado será posteado. Buena lectura!
Velorio
Vengo hace ya un tiempo escuchando muy poco,
con la negra dualidad de confiar y dudar
pululando entre mis sueños, una panorámica eterna y solitaria.
Se me desfasan los sentimientos, confundo lo diurno con lo nocturno,
y en la confusión me caigo, sin levantar la vista me quedo quieto,
degustando el dolor.
Uno de mis sueños volvió en un quehacer.
En el, una jauría de perros viejos y enfermizos mordió las piernas a San Francisco.
Era impajaritable, los perros ya no confían en nadie.
//santos los imaginarios
Las promesas y las constantes se están volviendo intrigas,
como la puerta entreabierta, que no se quien abrió o mal cerró.
Tras ella, un velorio del que no quiero saber.
Se filtran lamentos y frases que mis profes dijeron años atrás,
cuando tenían sentido y eran ciertas e incuestionables.
Hoy mi cama alberga las horas desprendidas,
el sudor de la mala noche.
Bajo la cama, la merma de las verdades convulsiona.
Todo lo que siento va a un costado.
Y lo que debo se cancela de lo que a mi me deben.
La fe, herida de gravedad,
se amarga sola en la vereda.
Clásica y popular, e inestable,
claustra en el marchito jardín de los silencios resignados.
La mala compañía, la mala decisión,
el hijo atrevido de la enemistad,
o solo alguien a quien culpar.
Algo murió, hay un velorio.
